CASA DE PUEBLO ARAGONESA, BUENA HUERTA Y BUENA MESA.

Podría ser un refrán por la verdad que esconde. Pero no lo es. Me lo he inventado. Sin embargo así ha sido siempre, al menos hasta hace unos años. Cada casa de pueblo tenía su huerto. No hablo de hace tantos años. 30 años o por ahí. ¿Qué persona de edad mediana hace 30 años no sabía llevar un huerto?. ¿Qué persona hoy en día de unos 30 años sabe llevar un huerto?. Pues que levante la mano. Se perdió la tradición, aunque hoy en día hay unos cuantos tozudos en empeñarse en que no se pierda, gente que SIEMPRE ha estado allí, importándoles un bled lo que les decían por la tele, por la radio, o en el rellano de la escalera. Hay muchos con ganas de coger un huerto y una casa de pueblo para vivir tranquilo, pero por falta de conocimientos y también de valentía, se quedan en las grandes urbes, luchando contra lo que les dicta su corazón. Por si os interesa he encontrado un calendario que parece muy bueno y explica de manera explícita cuando sembrar y plantar las hortalizas y verduras, el tiempo de criarlas, etc… 

La huerta aragonesa ha sido siempre muy prolifera, abundante, harta. Nuestros ríos (Gállego, Ebro, Cinca, Martín, Esera, Guadalaviar, etc…) han nos han regalado este don “aragonés”, una huerta repleta. Extraordinarias borrajas, tomates rosas, judias verdes, etc… y encima en casi todos los pueblos y huertas había alguna clase de verduras u hortalizas afamadas por toda la comarca. Tomate rosa de Híjar, judías caparrones de la huerta paules en Monzón, patatas de Cella, los boliches de Embún, melocotones de Calanda, las cebollas de fuentes, etc… Pero a pesar de haber gozado de estas riquísmas verduras durante generaciones los huertos quedaron semi desiertos. Era viejo y anticuado, incluso a todos los modernos les parecía “garrulo”, pasado de moda, que no molaba, y era un vestigio de sus padres y abuelos, y evitar el huerto era una manera de acentuar el salto generacional. La movida, y esas cosas.  Y encima, las hortalizas y verduras que venían del huerto tenían aspecto feo, retorcido, no siempre uniforme, e incluso algún agujero de algún gusano que se dió un festín. Pues bien, ahora les ponen lo mismo, en bandejitas de cartón en cualquier super, con la palabra “eco” o “bio”, y pagan auténticas fortunas los mismos snobs, por esas hortalizas y verduras. Por que, curiosamente, el huerto vuelve a estar de moda. La crisis económica también tiene algo que ver, si. Pero la cuestión es que lo moderno ahora es tener un huerto, y poder controlarlo con el iphone. Se hacen fotos de como has sabido plantar una tomatera y se mandan a los colegas por el güasap. Los receptores de la imagen alucinan. Pues es el huerto de siempre, colega, la misma tierra que ha visto gente con jadico, jadetas, legonetas, y demás aperos, y ahora ve gente con iphone. Por supuesto no se ha recuperado ni un 10% de la huerta que había, la construcción de bloques ha fagocitado a la naturaleza y la huerta aragonesa de la que tanto estamos orgullosos y tan poco hemos defendido no iba a ser una excepción. A ver si conseguimos que se recuperen más huertos y más casas de pueblo. Es que un día nos daremos de que no hay marcha atrás. Un día no muy lejano. 

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